Querido Bob

14 octubre, 2016

Todo empezó una tarde de jueves de principios de los noventa. Salimos tarde del colegio y Verónica y yo decidimos hacer auto-stop para volver a casa. La zona de La Moraleja siempre ha sido un barrio seguro y nos pareció una aventura mas que alguien nos bajara en coche y no tener que esperar al 155. Un Panda rojo nos paró, y dentro un veinteañero que en ese momento me pareció el chico más guapo del mundo nos bajo a Madrid a la zona de la Castellana. No nos habló mucho durante el viaje y nosotras muertas de vergüenza íbamos calladas para que no nos entrara la risa floja como siempre. Gracias a ese silencio y a ese viaje en auto-stop oí por primera vez mi canción favorita, la que nunca me canso de escuchar, la que siempre que pongo tengo que cantar, y la que por supuesto he de escuchar a todo volumen, Like a Rolling Stone.
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f 3 ABC/Redacción. ABC/Redacción.

Por supuesto yo en ese momento no sabía de que canción se trataba, en esa época no existían lo móviles ni el bendito Shazam que todo lo encuentra para decirme como se llamaba esa canción tan pegadiza que se repetía una y otra vez en mi cabeza. En los 40 Principales no sonaba en los  años 90 Bob Dylan, así que tarde un tiempo en llegar a El. Con tan sólo 14 años mis amigas escuchaban otra música y me convertí en un bicho raro que escuchaba temas de los 70 en una época en la que los adolescentes no salían de Hombres G, Locomía o Duncan Dhu. Mis amigos chicos si conocían a Dylan y gracias a ellos empecé a venerar al que hoy ya es todo un premio Nobel de la Literatura.  Me gustaba tanto que algunos de ellos me llamaban Marieta Dylan. Mi padre me compró Highway 61 Revisited y con ese disco empezó todo. Devoraba a Dylan, todo el día escuchando sus canciones y por supuesto cantándolas. Después de ese disco llegaron Blonde on Blonde con la maravillosa I want you , que le habría cantado a todos mis amores de la adolescencia, Blood on the trucks, con Tangled up in blue y su ritmo pegadizo, The Times are Changin  con la mítica canción del mismo nombre o el maravilloso The Freewheelin´Bob Dylan, uno de los mejores discos de la historia, con joyas como Blowin´in the wind y esa portada tan romántica de Dylan paseando con su novia por las calles de Nueva York, agarraditos como todos hemos querido pasear alguna vez con un amor de juventud. Son muchas las canciones que podría mencionar de el… Tambourine Man, Hurricane, Knocking on heavens door… ¿cual es mejor que otra? imposible decidirse.

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Me convertí en una auténtica fan pero no tenía con quien compartir mis gustos musicales hasta que Gabriela, ya por dejar de escuchar a la pesada de su amiga, empezó también a aficionarse a Dylan, y claro, cayó rendida a sus pies, como no.

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En la primavera del 95 nos enteramos de que había un concierto en La Riviera y mi padre nos llevó hasta la entrada, nos compró dos camisetas con la cara del de Minnesota nos dijo que nos recogía a las 12 en punto en la salida. Aún recuerdo la cara de envidia de mi hermano Luis que acompañaba a mi padre y no podía entrar al concierto por que era más pequeño al dejarnos la puerta. El no lo reconocerá, pero escuchó su primera canción de Bob en la mini-cadena de mi cuarto, y por supuesto hoy también es un fan declarado.

Aquel concierto fue histórico para nosotras, y aunque he de decir que casi no reconocimos ni una de las canciones, por que nuestro querido amigo las versiona todas y no hay quien sepa que canta en directo, sólo el hecho de estar en el mismo recinto con una leyenda vida de la historia de la música fue una de las mejores experiencias que he vivido en un concierto. Subió a una chica al escenario y estuvo amable con el público, algo raro en el, por que como todo genio Bob tiene sus manías y no es lo que se dice muy simpático con su legión de fans, pero da igual, todo se le perdona.

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Bob Dylan me ha acompañado en cada etapa de mi vida. Nunca me canso de escuchar sus canciones, tararear sus melodías y de cantar sus letras, que se me de principio a fin. Dylan es parte de mi vida, y por eso al escuchar hoy en las noticias que le han dado el Premio Nobel me he alegrado por el y por la música, pero sobre todo me he alegrado por mi, por haberme subido a ese panda rojo, por haber rastreado esa canción que escuché en ese coche, por haberle pedido a mi Padre que me comprara ese disco y me llevara a ese concierto, por haber aprendido a escuchar y disfrutar tanto a un genio de la música que hoy ya podemos decir que es todo un Premio Nobel. Por que estoy segura que no habría disfrutado igual de muchos momentos de mi vida sin la banda sonora de Bob Dylan en ella. Si sabes escucharla y apreciarla la música te lleva a lugares insospechados, y hoy gracias a la noticia del Nobel he vuelto a escuchar Like a Rolling Stone a todo volumen en el coche, he vuelto a disfrutarla, a cantarla como cuando tenía 20 años y he recordado muchos de los momentos en los que la he cantado a todo pulmón… Malonies, Lady Pepa, fiestas, viajes, conciertos, hasta en mi boda…

bobdylan-xlarge_transeo_i_u9apj8ruoebjoaht0k9u7hhrjvuo-zlengruma Querido Bob, quizá mucha gente no entienda que a un músico le den el nobel de literatura, pero tus letras son poesía acompañada de melodía, que si las escuchas con detenimiento se meten en tu mente y nunca más vuelven a salir de ahí. Pura magia. Me gustas tanto que hasta te pondría un altar en el salón de mi casa nueva. Enhorabuena por el Nobel, How does it feel?

 

PD: Si eres el chico del panda rojo GRACIAS, de todo corazón, y por cierto, ¿Sigues tan guapo? 😉

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10 pensamientos en “Querido Bob

  1. Marietilla, ¡Qué recuerdos! Todavía tengo esas all star azules que me regalaste para ir al concierto interpretadas de “grupies que no se lo han currado” Me siguen quedando grandes y me las sigo poniendo, y me las seguiré poniendo hasta que se queden sin suela y entonces las pondré en la estantería a modo de homenaje, a él y a tí, por la amistad y ¡por la música de los poetas! te dejo una de mis favoritas: https://www.youtube.com/watch?v=1XSvsFgvWr0 te quiero, amiga. gabs

    • Esas All Star estarán en los altares de nuestra juventud for ever and ever Gabs! Nunca dejes de ponértelas o te harás mayor 😉

  2. “Dale al Rewind!” “ponla otra vez”..le tenia pillado el punto al dedo porque al apretar el play directamente (nunca pasabas por el stop antes) sonaba el “clack! justo al principio de la cancion…tampoco le ibas a dejar a el buscarla porque el coche era mio, un 205, y el no sabia y no era facil con el volante a la izquierda apretar el boton con la derecha y el cenicero en medio echando humo total que le dimos un beso al coche de alante cuanod empezaba a sonar “don’t think twice is alright”, no hicimos parte ni nada, simpatico el tio, el del panda rojo.

  3. Marieta
    gran post. Por cierto, yo nunca he tenido un panda, ni el coche ni el oso…..era un Ford Fiesta L….Bi 7715 AU…….ja, ja….
    Viva Bob y nuestro Dylan Español!!!!!!!!!!!………….

  4. De nada Marieta. Gracias a ti por el post… me ha traido grandes recuerdos de mis viajes en ese panda rojo, siempre bien acompañado por Bob Dylan y otras veces mejor acompañado todavía 😉